El novelista, ensayista y traductor Francisco Ayala, decano de los escritores españoles y autor de una vasta obra que abarca más de ocho décadas, murió ayer a los 103 años en su casa de Madrid, informó la fundación que lleva su nombre.

Lúcido hasta el final, el autor de “El jardín de las delicias” falleció a consecuencia de un “debilitamiento” de sus facultades físicas, que se acentuó en las pasadas semanas después de la bronquitis que sufrió en agosto pasado, precisó el presidente de la Fundación Ayala, Rafael Juárez.

A sus 98 años, Ayala participó del Congreso Internacional de la Lengua en Rosario, el 17 de noviembre de 2004, cuando expresó: “He sido invitado a pronunciar unas cuantas palabras ante ustedes, y después de saludarlos quiero confesar que si me encuentro justificado para ello es porque a lo largo de una vida cuya duración se acerca ya al centenario mi ocupación constante, casi desde la primera infancia hasta estas postrimerías, ha sido con las palabras”.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestó que “la comunidad que habla, piensa y siente en español se ha quedado huérfana” con la muerte de Ayala, al que agradeció “103 maravillosos años de magisterio y sabiduría”. “Ayala fue la mirada lúcida de un país que no se resignó a enterrar sus mejores logros, incluso cuando la historia fue adversa. Allá donde estuvo supo sembrar la semilla y el deseo de libertad y justicia, a través de su fecunda obra literaria y de su compromiso democrático con la educación dentro y fuera de las aulas”, agregó.

La muerte de Ayala, último gran representante de la famosa Generación del 27, es la segunda gran pérdida de la cultura española en apenas 24 horas, ya que anteayer falleció el popular actor de cine y teatro José Luis López Vázquez.

Ayala, quien afirmaba que debía su longevidad a su curiosidad y a que nunca renunció a sus cucharadas de miel ni a un buen whisky, publicó más de 80 obras que lo convirtieron en un referente moral e intelectual del país.

Según el director de la Real Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha, Ayala “fue un referente de la convivencia y de la concordia”, ya que vivió “ajeno a todo rencor”. Para el poeta Luis García Montero, gran amigo del autor, “Ayala hizo la literatura más inteligente del exilio”.

Nacido el 16 de marzo de 1906 en Granada, en el sur del país, publicó su primer libro, “Tragicomedia de un hombre sin espíritu”, en 1925. Entre sus numerosas obras de narrativa y ensayo se destacan además “El hechizado” (1944), “Muertes de perro” (1958) y “El jardín de las delicias” (1971).

En su larga trayectoria, Ayala obtuvo numerosos galardones, entre ellos el Premio Nacional de Literatura (1983), el Premio Cervantes (1991) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1998).

Exilio argentino. Durante la Guerra Civil española (1936-1939), Ayala colaboró con la República, pero la victoria de las tropas del después dictador Francisco Franco (1939-1975) lo obligó a exiliarse en Argentina, país al que llegó después de un periplo por Francia, Cuba y Chile.

En Buenos Aires, donde residiría hasta 1950, se integró fácilmente gracias a sus antiguas relaciones con Jorge Luis Borges y su hermana Norah. En la capital argentina Ayala impartió clases de Derecho y Filosofía, fundó la revista “Realidad” y colaboró con el diario “La Nación”. Posteriormente, se trasladó como profesor a Puerto Rico, México y Estados Unidos.

En 1960, durante la dictadura, regresó por primera vez a España, pero no fue hasta 1976, al año siguiente de morir Franco, que se instaló otra vez en su patria, concretamente en Madrid. En 2006, en el centenario de su nacimiento, publicó el último tomo de sus memorias, tituladas “Recuerdos y olvidos”.

Fuente: La Capital