Los fabricantes de ordenadores incorporarán en los próximos meses más pantallas táctiles, animados por Windows 7, que facilita la sustitución del ratón por el uso de uno o varios dedos. La industria confía en que la pantalla táctil anime por fin la venta de ordenadores.

En la mente de todos está el fracaso de los Tablet PC introducidos hace casi un lustro, unos ordenadores portátiles en los que se escribe con un puntero y se emplean los dedos en vez de ratón. De hecho, el auge actual de lo táctil se debe al éxito del iPhone de Apple.

“Los humanos somos táctiles; es nuestra interfaz más natural”, señala Luis Martín, de Microsoft, a cargo del lanzamiento de Surface, una pantalla táctil del tamaño de una mesa en la que pueden interactuar varias personas y utilizar documentos electrónicos como si fueran papeles.

En el extremo opuesto a Surface se encuentran los móviles que funcionan al presionar el dedo sobre la pantalla, sin necesidad de puntero. Antonio Álvarez, de Samsung España, calcula que más de una cuarta parte de los móviles viene con pantalla táctil y dentro de poco serán mayoría.

Para que la experiencia con la pantalla táctil sea positiva, el responsable de Samsung destaca que el diseño de los iconos y de las pantallas debe ser muy atractivo y, sobre todo, debe haber una respuesta inmediata del terminal a las órdenes cursadas con el dedo y permitir el arrastre. “Es importante la sensación de que se ha pulsado la tecla correctamente”.

La tecnología de pantallas táctiles fue desarrollada a mediados de la década de 1970 y su éxito ha sido más bien discreto hasta que llegó el iPhone. Hace años que se usan en algunas aplicaciones concretas, como cajeros automáticos, terminales de punto de venta o en pantallas de museos interactivos, aunque la experiencia dista de ser plenamente satisfactoria.

“Cada tipo de tecnología de pantalla táctil es adecuada para ciertas aplicaciones, aunque ahora existen algunas que son muy versátiles y sirven para casi todo”, señala Alberto Sánchez, que representa las pantallas táctiles de Elo Touchsystems en España.

“Es importante que cada aplicación lleve la pantalla táctil más adecuada, porque la experiencia es mucho más agradable”. Esto implica que quien hace un sistema con una pantalla táctil debe conocer bien todas las tecnologías. Elo, que ahora pertenece al grupo estadounidense Tyco, ha desarrollado la mayoría de patentes de las pantallas táctiles desde hace 40 años y fabrica casi todas las tecnologías, con lo que una de las tareas de Alberto Sánchez es recomendar la más adecuada para cada cliente.

Portátiles táctiles

Tras la escasa respuesta del Tablet PC, la industria quiere darle una segunda oportunidad al concepto. Luis Martín está convencido de que ahora triunfará, porque con Windows 7 el sistema es más ágil, incluye capacidad multitáctil nativa y, especialmente, porque las pantallas táctiles están perfeccionadas y los ordenadores son mucho más potentes, económicos y ligeros que hace un lustro.

Carlos Vidal, de HP España, también está convencido de que ha llegado la hora de los portátiles táctiles. “Se dan en estos momentos las circunstancias adecuadas, que en la primera generación no concurrían”.

Silvia Martínez, de Lenovo, distingue entre el portátil táctil y el Tablet PC. En el portátil táctil se pueden abrir y cerrar las aplicaciones y los iconos con los dedos, así como arrastrar iconos y recortar fotografías, pero no escribir con un puntero: para eso está el Tablet PC, que suele ser más caro y adaptado a un público más profesional.

Aparte de portátiles táctiles, se venden desde hace unos meses ordenadores de sobremesa con pantalla táctil integrada, como los de Packard Bell y Asus. HP introdujo a finales de 2008 el TouchSmart, una pantalla táctil de gran tamaño con ordenador y televisor integrado. Ahora presenta la segunda generación.

El uso del portátil y del sobremesa táctiles es distinto. La pantalla de sobremesa está en posición horizontal y a cierta distancia, con lo que es engorroso utilizarla como una pizarra; pero es útil al pulsar iconos con el dedo. Las pantallas táctiles admiten el uso del ratón, con lo que aumentan su versatilidad.

Todas las pantallas pueden ser táctiles. Lo que se hace es añadir una capa de plástico o cristal que interpreta lo que se ha hecho con los dedos o un puntero. Da igual que la pantalla sea LCD, plasma, OLED o de tubo para convertirla en táctil. La capa superior es traslúcida y preferible de cristal, porque así es más resistente sin restar luminosidad. Se rodea por un marco que llevan los transductores que convierten la señal generada con el dedo y reconocen la posición. Se ha avanzado mucho para que tanto la capa superior como el marco sean finos y ligeros.

El coste extra de una pantalla para convertirla en táctil viene a ser aproximadamente el 20%, aunque depende de la tecnología y del volumen de fabricación. Como pasa en otros campos, la precisión de las pantallas táctiles va al alza y su coste a la baja.

Múltiples formas para lograr la función táctil

Existen más de media docena de tecnologías para que una pantalla sea táctil. Las más conocidas y antiguas son la capacitiva de superficie y la resistiva de cuatro o cinco hilos. Recientemente, Elo ha desarrollado la de reconocimiento de pulsos acústicos (APR), que considera que es la que más ventajas aporta.

Cuando se toca o se arrastra un icono en una pantalla con tecnología de reconocimiento de pulsos acústicos, la onda sonora producida la recogen los sensores situados en el marco y determinan la posición exacta. La superficie a tocar puede ser cualquier cristal o panel rígido. Acepta punteros, los dedos, incluso con guantes. Los sensores tienen un borde de cinco milímetros, no se necesita calibración periódica como otros sistemas y la superficie es resistente al polvo, agua y grasa. La clave de esta tecnología es que un toque en cada posición del cristal genera un sonido único que puede ser reconocido. Se aplica a pantallas pequeñas o de 42 pulgadas.

La tecnología resistiva fue inventada hace más de 35 años y aún es la más popular. Funciona por presión sobre la superficie, que hace que una capa blanda de plástico contacte con otra inferior y produzca una diferencia de tensión que determina la posición. La superficie blanda característica hace que sea la tecnología táctil más fácil de reconocer.

La tecnología capacitiva de superficie es también habitual. Funciona al absorber los dedos una carga eléctrica constante, de ahí que no se puedan utilizar guantes ni punteros. En entornos agresivos o sucios es más recomendable la resistiva; para el arrastre rápido, la capacitiva. Una variante es la capacitiva proyectada, en la que se pueden poner cristales antivandálicos, como en los cajeros, y los sensores se colocan entre dos capas del cristal protector. Es la que emplea el iPhone.

Otras tecnologías: la de ondas acústicas superficiales (un toque absorbe una parte de la onda acústica y se sabe dónde ocurre), la de infrarrojos y la de HP (focos de luz que se interceptan al tocar la pantalla).

Fuente: El PaísAutor: Lluís Alonso