Cuando leía el diario esta mañana, en el área Educación encontré esta noticia que particularmente me impactó: Un lugar de encuentro donde puedan apropiarse de las palabras, dentro del Sistema Braile. ¡ Fantástica Iniaciativa, y como docente un placer para colaborar !.


“Un mar de cuentos“, así se llama el libro que recopila el trabajo del taller de escritura pensado para chicos. El espacio se concretó en la sala infantil de la Biblioteca Argentina. Estuvo coordinado por Patricia Gualino y promete extenderse a otras formas comunicativas: en este caso el sistema Braille. La responsable del taller es profesora y licenciada en letras. Cuenta que comenzó este año trabajando en un espacio de escritura que convocó a chicos que van desde los 8 a los 12 años. También propone otros para adolescentes y adultos. “Trabajamos de manera lúdica, para que la palabra no quede encerrada”, dice la coordinadora del taller llamado “Arbalap” (palabra al revés).

El espacio de producción basa su dinámica en lecturas de distintos cuentos y autores, acompañadas por música y trabajos en plástica. El resultado, luego de varias idas y vueltas sobre las historias creadas, fueron una serie de cuentos que dieron lugar a un libro, artesanal pero que conserva las características necesarias para ganarse un lugar en la biblioteca. Los pequeños autores son Angeles Carranza, Maitén Casares, Maitena Romano y Ulises Beim, que se animaron a crear fantasmas, cajitas mágicas y soñar Reyes Magos.

El libro tuvo su presentación oficial en noviembre pasado, con teatralización incluida. Pero también con una promesa inclusiva: producir una versión para el año que viene escrita en sistema Braille. Es que la publicación es un proyecto conjunto con entre el Taller Arbalap y el Servicio de Lectura Accesible, que coordina Gustavo Carranza en la Biblioteca Argentina. Se trata un espacio que facilita el acceso a los libros a las personas con alguna discapacidad visual. El profesor Carranza se entusiasma con la idea de que los chicos y otros lectores se puedan acercar de esta manera a formas diversas de comunicación, que propone esta iniciativa multimedial.

El taller se extiende durante los meses del ciclo lectivo, pero se diferencia —cuenta Gualino— del espacio escolar por proponer una forma de escritura donde la palabra “salvaje”, “no domesticada” se muestra abierta para que los chicos se apropien libremente.

Fuente: La Capital – Imagen: Livingindesignland