Mucho se habla de tecnología, sin quizás tener presente que se trata del conjunto de teorías y técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. De acuerdo a esta definición, no existiría tecnología sin conocimiento científico, y es importante recordar que éste en ocasiones cuesta siglos obtenerlo. Si bien la tecnología es una consecuencia del conocimiento científico, en los últimos años se ha evidenciado que también el conocimiento científico comenzó a ser una consecuencia de la tecnología, ya que son cada vez más raros los conocimientos que logra la humanidad por medio de una simple observación como fueron los casos de Newton o Arquímedes. Vemos que de esta forma se produce un círculo virtuoso mediante el cual el conocimiento científico mueve a la tecnología y viceversa.

Elevando al mundo corporativo estos principios que desde hace unos pocos años rigen la evolución de la humanidad, sería difícil imaginar que el conocimiento de una organización, llamado capital intelectual, podría crecer sin aplicación de tecnología y que una organización podría incorporar tecnología sin potenciar su capital intelectual.

Para percibir la velocidad con la que se expande el uso de tecnología, hoy en día podemos citar que la radio demoró 38 años en lograr una audiencia de 50 millones de personas, mientras que la misma audiencia fue lograda por la TV en 13 años, y por Internet en solamente 4 años. También podemos recordar la conocida Ley de Moore que formuló empíricamente el co-fundador de Intel en la década del 70 sin haberse equivocado; la cual indica que la cantidad de transistores se duplicaría cada 24 meses en los circuitos integrados y los costos bajarían drásticamente en cada período.

Estos dos simples ejemplos nos hacen ver que la tecnología de finales del siglo XX y principios del XXI tiene un ritmo de crecimiento y una llegada a los usuarios como jamás se vio en la historia de la humanidad.

Alguien cree que hubiera ocurrido lo mencionado si el conocimiento científico no evolucionara en forma conjunta con la tecnología? ¿Sería posible si no hubiera personas y organizaciones que saquen provecho de la aplicación de la tecnología? ¿Sería posible si las personas y las organizaciones no realizaran inversión en tecnología?

Las organizaciones que evolucionan comprenden que la forma de mantenerse vivas en un mundo rápido y complejo es mediante el incremento de su capital intelectual y la inversión en tecnología, mientras que aquellas que piensan que la incorporación de tecnología tiene un costo elevado estarán pagando con el precio mas alto que jamás hayan imaginado: su propia extinción.

Daniel Demitrio es licenciado en Informática de la Universidad Nacional de La Plata y tiene un master en Ingeniería de Software (UNLP). Fue profesor de la Universidad Católica de La Plata y actualmente se desempeña como Director de Capacitación de Meta4 para la región Cono Sur. En los últimos 10 años brindó consultoría y capacitación sobre implantación de software para gestión de Recursos Humanos y Gestión del Conocimiento en empresas de Argentina, Chile, Brasil, Perú, México y España.

Fuente: Canal A R