Dos equipos de la Universidad Nacional de Rosario y de Buenos Aires se reunieron para compartir sus experiencias y aprendizajes. Se redactó un manifiesto con premisas sobre cómo ser parte del cambio de modelo, disponible para ser modificado constantemente. Conocé en esta nota sus proyectos y producciones.

En tiempos en el que la integración de las nuevas tecnologías en la educación comenzó a ocupar un lugar importante en la estrategia de los gobiernos latinoamericanos, dos cátedras de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) se propusieron ser parte de un cambio disruptivo de un modelo cada vez más cuestionado. Para los académicos a cargo de cada una de ellas no alcanza con enunciarla ruptura, sino que hace falta embarcarse en una nueva actitud basada en la acción y en la idea de educación expandida.

Marcelo de la Torre, director del Seminario de Integración y Producción (Digicom) de la UNR, y Alejandro Piscitelli, titular del Taller de Introducción a la Informática, la Telemática y el procesamiento de Datos de la UBA, organizaron la primera Jornada Edupunk Intercátedras 2010 para compartir su experiencia sobre la implementación de una propuesta alternativa a la que el Nivel Superior tradicional ofrece.

Durante el encuentro, que se realizó en la Librería Ross de la ciudad santafecina el viernes y sábado pasado, no fueron precisamente ellos los que expusieron sus conocimientos sobre las teorías educativas, sino que todos aquellos que participaron en las respectivas materias dieron cuenta de su aprendizaje durante la cursada extendida.

Herramientas disruptivas

El salón destinado a la realización de las jornadas se llenó de personas con laptops, proyectores que mostraban las actualizaciones de Twitter en tiempo real y smartphones. Por otra parte, quienes no pudieron asistir siguieron de cerca las presentaciones, a través del streaming que puede reproducirse en UStream y los tweets que iban sumándose bajo la etiqueta #edupunkarg.

Muchos fueron lo ejes para debatir sobre la práctica de un nuevo modelos educativo. Los roles de alumno y docente, se perdieron en las cursadas de cada una de las cátedras, dado que como explicó de la Torre “es la tecnología la que permite aplanar las jerarquías institucionales”. Afirmó que se abren las puertas de la colaboración entre los mismos pares que intercambian su aprendizaje y comparten sus experiencias. En sí, no se trata de una transmisión de conocimientos, sino de la generación de inteligencia colaborativa.

Según expresó Piscitelli en el cierre de la jornada, este tipo de encuentros no se ve en otras partes del mundo, “ni siquiera en los países del primer mundo”. Señaló que son dos universidades públicas las que comenzaron a ver la necesidad de actualizarse y responder a los cuestionamientos que surgen en el ámbito educativo. En el caso de la UBA, el porcentaje de ingresantes decreció en promedio un 22,4 por ciento en los últimos cinco años, y en el caso de Comunicación esa cifra casi se duplicó, contrastando con el estallido de hace quince años, cuando superaba todas las expectativas.

El salto a lo audiovisual

Faltar el respeto al copyright, tomar los contenidos, apropiárselos, resignificarlos y transformarlos a piaccere para generar nuevas producciones, fueron algunas de los conceptos que giraban en el salón de Librerías Ross. Para dar cuenta de hasta qué punto las redes sociales online y las herramientas 2.0 pueden dar vuelta los estereotipos de jerarquías académicas, se presentó el video remixado que realizó un grupo de estudiantes de la UBA el año pasado, en el que tomaron dos videoentrevistas y las mezclaron con las imágenes de The Wall, que luego pasó a ser publicado en el blog de Henry Jenkins, un especialista en educación y nuevas tecnologías, quién tomó la producción de los estudiantes para continuar su teoría sobre el modelo educativo actual.

A su vez, mostraron cómo tuvieron que pasar de los libros y apuntes a “pensar con imágenes”. Canal AR observó que cada vez fueron más las producciones audiovisuales que fueron tomando vida durante la cursada de ambas cátedras, y también que los estudiantes pudieron encontrar nuevas formas aprendizaje a través de las idas y vueltas con los otros miembros de la materia. Entre los trabajos porteños, se destacaron el grupo Ensambla2.0, que mostró un proyecto de música colaborativo, y OídMortales, que presentó una alternativa para los fanáticos de la literatura digital, a través del uso de Webpoems y cadáveres exquisitos a través de documentos compartidos o encuentros en Twitter. Mientras que en Rosario, el equipo Marshall Mcluhan Project atrapó la atención con sus mezclas entre autores, música e imágenes.

Fuente: Canal Ar