Dedicarse al mundo de los palíndromos puede ser un ejercicio, aunque extraño, apasionante. Los palindromistas tienen algo de entomólogos de la literatura y existen verdaderos expertos en esto de recopilar palabras o frases que se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.

Como el compositor Víctor Carbajo, que ha recopilado en su Antología Palindrómica Personal la nada despreciable cifra de 42424 palíndromos en total; 18.073 palíndromos escritos por él mismo en los últimos 18 años y todos los que pudo encontrar de otros 279 autores.

Víctor, también ha escrito el palíndromo más largo jamás escrito, de 22.132 palabras (todas diferentes de 4 a 15 letras) aunque no le han dado todavía el Guinness, vaya usted a saber por qué.

Otros artistas se lo toman con más guasa, como el ínclito Ernesto Rodera, padre de “El Niño de los Palíndromos”, un personaje de cómic cabezón que expresa su gracejo palindrómicamente.

Sin embargo, aunque esta figura literaria se define en dos dimensiones, unos diseñadores británicos han dado con su plasmación en 3D, permitiendo que una misma palabra se lea igual al rotarla respecto a su tercer eje.

Este palíndromo cinético se basa en el actual logotipo del museo (V&A, un monograma diseñado por Alan Fletcher en 1988) y está compuesto de tres partes que giran de forma independiente, todo dentro de un cilindro iluminado. Con cada media vuelta el logo se deconstruye y se vuelve a conectar formando una capicúa juguetona de movimiento constante, perfectamente legible desde cualquier lado.

Mientras gira, las ruedas dentadas producen un sonido suave que recuerda tic-tac de un reloj victoriano, como bien corresponde a la entrada del museo steampunk por excelencia.

El palíndromo está suspendido de una carcasa cilíndrica transparente, las letras son de color azul brillante de 0,5 metros de alto cada una y están perfectamente equilibradas para garantizar una carga mínima sobre el mecanismo de giro. Como resultado, el sistema puede ser accionado por un pequeño motor y generar el movimiento rotatorio usando sólo tres pequeños engranajes, situados en la parte superior del símbolo de unión.

La señal cinética que alumbra el paso hacia el V&A Museum también reconoce la rica colección que el visitante está a punto de degustar, en una exposición donde se plasman 3.000 años de bienes culturales de una de las sociedades más consolidadas. De hecho, es considerado el museo más grande del mundo de artes decorativas, una obra de arte en sí mismo.

Con la inspiración de este fabulosa y variada amalgama de objetos representativos de una multitud de períodos y formas de diseño, los Tres de Troika han creado un objeto que encarna este espíritu, de diseño intrincado y ecléctico, pero a la vez “memorable”, como se atreven a definirlo sus propios autores. Yo añadiría “y bien curioso”, por qué no.

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