María Elena Walsh, autora de clásicos infantiles que han recorrido generaciones, escribió una carta al diario La Nación para denunciar los problemas que sufren los discapacitados en la Argentina.

“Pocos saben lo largo y penoso que es el trámite para obtener obleas reglamentarias en autos para discapacitados. Colas interminables en lugares inhóspitos, presentación de informes médicos, estudios, exámenes ante médicos del lugar, etc. Luego de meses de verificaciones, si se obtiene la oblea, ¿qué ocurre?”, relata y cuestiona la compositora.

Además, critica el negocio de las fotomultas y su aplicación poco precisa al decir que “unos niñoides en sus carritos eléctricos juegan a ser fotógrafos y multan a los autos con las obleas por estar en lugares prohibidos (?). ¿A quién benefician con eso?”.

“Hacen perder las pocas energías de los discapacitados en oficinas públicas para demostrar que sí son discapacitados -continúa- Humillan a los empleados de tránsito por hacerles hacer trabajos inútiles como archivar actas mal labradas. Erosionan el erario con gastos de papel, correo, fotocopiadoras y mil etcéteras”.

“Además, un doctor jefe firma las actas en la que se observa perfectamente la foto con la oblea oficial de discapacidad, con número de la ley nacional. ¿A qué juegan estos personajes? ¿Quién les pone límites? Es vergonzoso”, concluye la autora de Manuelita la tortuga, El twist del Mono Liso, El Reino del Revés y otros gigantescos clásicos para chicos.

Fuente e imagen: La Capital