Category: lectura


Puede que sea el fin o puede que sea solo un cambio. El caso es que las tornas se han invertido. Hace 10 años los grandes supermercados de la cultura se comían el mundo. Hoy se desvanecen, barridos por la marea digital. En la capital de Estados Unidos, Washington, ha cerrado la única librería que hay cerca de la Casa Blanca, de la cadena Border’s . Dentro de poco sucederá lo mismo con una emblemática librería: Barnes & Noble de Nueva York. En la era de Internet, las grandes cadenas de consumo cultural, que amenazaban con homogeneizar el mundo en los años noventa, son cosa de un pasado que puede quedar tan distante como un folletín por entregas.

Los emblemas del consumismo hacen agua. Barnes & Noble acumula una deuda de 46 millones de dólares (34,4 millones de euros) y un grupo de accionistas ha abierto una guerra interna con su cuadro directivo. Border’s registró unas pérdidas de 46 millones en el segundo cuatrimestre de este año. En verano del pasado ya cerraron todas las tiendas Virgin Megastore de EE UU. Ironías de la casuística empresarial: ha caído el modelo de consumo masivo y ha regresado la pequeña tienda, el pequeño comercio de trato personal y cara amable. En el ocaso del gigantesco bazar cultural, rebrotan en EE UU las librerías independientes.

Hace una década, un escenario semejante era impensable. En el largometraje de 1998 Tienes un e-mail, de Nora Ephron , el empresario Joe Fox (Tom Hanks) discute con su gerente Kevin (Dave Chapelle) sobre la próxima apertura de su nueva gran superficie de venta de libros en el Upper West Side neoyorquino. “Nos van a odiar desde el principio”, dice Jack. “¿Por qué?”, le pregunta Kevin. “Porque les vamos a vender libros baratos y estimulantes, adictivos y legales. Y mientras, colocaremos un gran cartel en el que se lea: ‘Próxima apertura, Fox Books, un gran almacén y el final del mundo occidental tal y como ustedes lo conocen”.

Era una opinión generalizada a finales de los años noventa que las pequeñas librerías de barrio iban a desaparecer primero de EE UU y, luego, del resto del mundo, sepultadas bajo una montaña de libros en oferta, comercializados al modo de los supermercados, en grandes cadenas, como Barnes & Noble, Border’s o Walden Books. Titulaba precisamente en 1998 el diario The New York Times: “Las librerías independientes no aguantan contra la marea”. Explicaba el diario que en siete años su parcela de negocio en la venta de libros había caído de un 31% a un 19%.

Resulta, finalmente, que la ficticia Fox Books, y las grandes superficies a las que representa en la película Tienes un e-mail, no acabaron con el mundo occidental tal y como se lo conoce. Es cierto, cerraron muchas pequeñas librerías. Pero en los años recientes han abierto muchos nuevos comercios, para cubrir el hueco que están creando las grandes superficies que cierran ya a un ritmo imparable. Por ejemplo, desde hace un año, Washington alberga dos nuevas librerías de segunda mano, Kulturas, regentadas por el matrimonio conformado por Andrew McDonald e Irene Coray.

“Las librerías que aguantaron el envite de los pasados 20 años pueden aprovechar este momento”, explica McDonald, que en el pasado regentó otras tiendas de ese mismo tipo tanto en Washington como en la zona metropolitana de Los Ángeles. “Uno nunca se hace rico con este negocio, pero es cierto que los próximos 10 años podrían ser relativamente beneficiosos. Estas son librerías que nosotros entendemos como un servicio a la comunidad. Conocemos a fondo nuestro inventario, lo hemos elegido personalmente, podemos aconsejar bien al lector. Todo eso es una ventaja que puede beneficiar a la comunidad, y el explotar esos recursos puede ser nuestra oportunidad”.

Los avances tecnológicos han polarizado el mercado. Por un lado, se hallan las librerías como las que regenta McDonald, lugares agradables y de culto a la lectura, donde el hábito de comprar un libro se convierte casi en una práctica social. Por otro, están los nuevos desarrollos cibernéticos: los libros electrónicos que se manifiestan en pantallas de tabletas como el Kindle de Amazon o el iPad de Apple por arte de descarga inalámbrica. Lo que quedó en medio, la gran superficie, se suma en un presente confuso.

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El presidente y editor del diario The New York Times, Arthur Sulzberger Jr, confirmó ayer los planes del diario de dejar de tener una edición impresa “en el futuro”, aunque evitó dar una fecha concreta. Se dice que será en 2015.

Durante la novena Cumbre Internacional de Noticias Wan-Ifra, que tiene lugar en Londres, Sulzberger señaló que no tiene sentido hacer tales predicciones y que todo lo que puede decir es que “en algún momento del futuro” la edición de papel del rotativo neoyorquino desaparecería.

En cuanto al cambio que sufrirá el diario hacia un modelo de pago, Sulzberger indicó que para tener éxito, “hay que tomar riesgos” y no tener miedo a fracasar en la búsqueda de un modelo de negocio que “pueda soportar adecuadamente” el periodismo de alta calidad.

The New York Times cambiará a un modelo de pago a principios de 2011. Los lectores podrán acceder a un determinado número de artículos gratuitos cada mes, el resto será pago. “Esto tiene la ventaja de permitir que nuestros millones de lectores que acuden a nosotros a través de un motor de búsqueda puedan seguir viendo nuestro contenido”, explicó Sulzberger.

Sulzberger confirmó así que el diario había firmado un acuerdo con Google para poner en marcha el First Click Free, con el fin de garantizar que NYTimes.com seguirá “formando parte del ecosistema web abierto”.

“Nuestra búsqueda del modelo de pago es un paso en la dirección correcta para nosotros. Creemos que los medios de comunicación serios deben empezar a percibir ingresos adicionales de sus lectores y estarán cada vez más dispuestos a pagar por la información en la web si esto mejora sus vidas”, sostuvo.

El diario neoyorquino imitará así el modelo dual que emplea el diario español El Mundo, que publica información al alcance de todo el público y contenidos exclusivos, además de la edición impresa, para sus suscriptores en Orbyt.

The New York Times es un periódico publicado en Nueva York y distribuido en los Estados Unidos y otros países. Es propiedad de la The New York Times Company, que también posee otras 40 publicaciones. Fue fundado el 18 de septiembre de 1851 por Henry Jarvis Raymond y George Jones.

Fuente: La Capital

A los 70 años, falleció en la madrugada de ayer el escritor y sociólogo Rodolfo Fogwill. Su muerte se produjo por una afección pulmonar.

Fogwill nació en Buenos Aires en 1941. Comenzó a escribir tras una prestigiosa carrera como publicista y experto en marketing. Publicó ensayos y poesía. Fue egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, de la que fue docente y profesor titular. Publicó seis libros de poemas y tres colecciones de relatos, reeditados en Chile, España y Francia. También trabajó como directivo de publicidad y marketing.

En 1980 su cuento “Muchacha punk” ganó un importante premio literario y por un tiempo se dedicó exclusivamente a escribir. Entre sus libros están las novelas “Urbana”, “La experiencia sensible” y “Runa”.

En 1983 publicó su novela “Los pichiciegos”, que se centraba en la guerra de Malvinas. “Creo que es el mejor libro que he escrito. Fue una apuesta muy grande hecha en muy poco tiempo y acerté toda la apuesta. Corrí riesgos muy grandes en términos de postular ciertas cosas que funcionaron, que la gente entendió”, dijo en una entrevista con el diario español El País.

En 2003 ganó la beca Guggenheim y en 2004 recibió el Premio Nacional de Literatura por su novela “Vivir afuera”.  Se lo conoció también por sus dichos polémicos y su costado provocador. “Sé que todo lo que se dijo de mí lo provoqué yo. Y todo sirvió para venderme como autor, que actualmente ya no es vender libros al público, por lo menos en la Argentina, sino que tiene que ver con vender proyectos de negocio editorial a las editoriales”, indicó.

Según la crítica, Fogwill es “dueño de un estilo que se maneja con igual soltura en la ternura y en la ferocidad, y que no tiene quién le gane en su capacidad de intimidar, irritar, seducir, imponer respeto”. De él se ha dicho, además, que es “uno de los narradores más originales de América latina” y “un escritor violento y nato que debería ocupar el tan disputado lugar que dejó vacante Roberto Art” .

Fuente: La Capital

Dedicarse al mundo de los palíndromos puede ser un ejercicio, aunque extraño, apasionante. Los palindromistas tienen algo de entomólogos de la literatura y existen verdaderos expertos en esto de recopilar palabras o frases que se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.

Como el compositor Víctor Carbajo, que ha recopilado en su Antología Palindrómica Personal la nada despreciable cifra de 42424 palíndromos en total; 18.073 palíndromos escritos por él mismo en los últimos 18 años y todos los que pudo encontrar de otros 279 autores.

Víctor, también ha escrito el palíndromo más largo jamás escrito, de 22.132 palabras (todas diferentes de 4 a 15 letras) aunque no le han dado todavía el Guinness, vaya usted a saber por qué.

Otros artistas se lo toman con más guasa, como el ínclito Ernesto Rodera, padre de “El Niño de los Palíndromos”, un personaje de cómic cabezón que expresa su gracejo palindrómicamente.

Sin embargo, aunque esta figura literaria se define en dos dimensiones, unos diseñadores británicos han dado con su plasmación en 3D, permitiendo que una misma palabra se lea igual al rotarla respecto a su tercer eje.

Este palíndromo cinético se basa en el actual logotipo del museo (V&A, un monograma diseñado por Alan Fletcher en 1988) y está compuesto de tres partes que giran de forma independiente, todo dentro de un cilindro iluminado. Con cada media vuelta el logo se deconstruye y se vuelve a conectar formando una capicúa juguetona de movimiento constante, perfectamente legible desde cualquier lado.

Mientras gira, las ruedas dentadas producen un sonido suave que recuerda tic-tac de un reloj victoriano, como bien corresponde a la entrada del museo steampunk por excelencia.

El palíndromo está suspendido de una carcasa cilíndrica transparente, las letras son de color azul brillante de 0,5 metros de alto cada una y están perfectamente equilibradas para garantizar una carga mínima sobre el mecanismo de giro. Como resultado, el sistema puede ser accionado por un pequeño motor y generar el movimiento rotatorio usando sólo tres pequeños engranajes, situados en la parte superior del símbolo de unión.

La señal cinética que alumbra el paso hacia el V&A Museum también reconoce la rica colección que el visitante está a punto de degustar, en una exposición donde se plasman 3.000 años de bienes culturales de una de las sociedades más consolidadas. De hecho, es considerado el museo más grande del mundo de artes decorativas, una obra de arte en sí mismo.

Con la inspiración de este fabulosa y variada amalgama de objetos representativos de una multitud de períodos y formas de diseño, los Tres de Troika han creado un objeto que encarna este espíritu, de diseño intrincado y ecléctico, pero a la vez “memorable”, como se atreven a definirlo sus propios autores. Yo añadiría “y bien curioso”, por qué no.

Pic, Video and Info: Cookingideas

Son únicamente los datos de un día, el 25 de diciembre, pero Amazon ha anunciado que en esta fecha ha vendido, por primera vez, más libros electrónicos que editados en papel. La librería virtual atribuye este fenómeno al éxito de su libro electrónico Kindle que se ha visto beneficiado por los retrasos en la comercialización de otras ofertas rivales, como la de la librería Barners. El catálogo de títulos para Kindle supera los 390.000, la gran mayoría en inglés.

Amazon asegura que este mes ha vendido más Kindles que, por ejemplo, iPods. Con un grosor de poco menos de un centímetro y un peso de 289 gramos, Kindle es una biblioteca en sí misma. Permite almacenar en sus dos gigas de memoria interna hasta 1.500 libros.

La compañía no ha suministrado datos más precisos sobre el número de libros vendidos en Navidad.
Fuente: El país

Leyendo muy temprano el diario global en español El País encontré una noticia  sobre como el uso de la computadora/ordenador provoca cambio socioculturales profundos cambiando hábitos y costumbres en quienes los utilizan de modo constante (a veces adictivo, dijo un profesor de una prestigiosa universidad rosarina) generando brechas digitales y en la sociedad según los niveles de acceso a las nuevas herramientas informáticas.

A pesar de que generan una aventura fantástica constante al descubrimiento y una manera nueva manera de relacionarse/vincularse a través de redes sociales con lo que esta actividad ilimitada genera; les comparto que es una de mis pasiones ir a las librerías más recónditas de la ciudad a buscar material o artículos de interés y encontrarme con un mundo diferente y lleno de magia, de olor a papel … a esa tinta que desprende sabiduría  de escritos … a esas encuadernaciones que son únicas, todo se transforma y mejora pero ¿porqué no conservar ambas maneras de poder leer y complementarlas en la búsqueda de la complejidad del pensamiento subjetivo.

Cuando entrevistaron a “José Antonio Millán es escritor y coordinador del informe La lectura en España”, surgieron conclusiones muy interesantes para los lectores de la web, del blog y curiosos navegantes; leer es una actividad neurológicamente compleja. Cien años después nunca ha habido más libros, pero ahora se anuncia que lo que va a desplazar al papel es la lectura en pantalla: en ordenador, en teléfonos avanzados o en esos aparatos llamados lectores de e-books, libros-e o (como acaba de proponer el académico Darío Villanueva) portalibros.

Los lectores electrónicos además aplanan el texto, suprimiendo las distinciones tipográficas y espaciales que lo jerarquizan a los ojos del lector. Hay que señalar que aquí radica también una de sus ventajas, porque permiten aumentar el tamaño de la letra para lectores con problemas de visión, pero en productos textualmente complejos como los periódicos la jerarquización tipográfica es vital.

William Powers, columnista de la revista estadounidense The Nation, llamaba recientemente al papel “el arma secreta de los periódicos”: “La mayor fuerza del papel reside en el hecho de que la mente se asienta en un estado de tranquilidad apaciguada que da lugar a reflexiones más acertadas. Ese estado es mucho más difícil de lograr cuando se lee en formato digital donde la información es infinita y donde existen tantas actividades posibles en cualquier momento”.

Bienvenidos sean los libros electrónicos, que nos permitirán leer documentos larguísimos sin imprimirlos, y buscar palabras en sus páginas, como también la lectura en la pantalla del ordenador, porque en muchos casos constituirá la única opción para leer obras a las que si no no podríamos acceder. Pero podemos estar seguros de que esta lectura nunca será “lo mismo” que la que habríamos llevado a cabo en papel: podrá ser suficiente para nuestros fines, podrá ser placentera, pero nunca será igual. Y sólo ahora estamos empezando a descubrir de qué maneras.


La cascada de críticas al plan del buscador informático Google de digitalizar y explotar millones de libros online ha forzado que esta compañía revise los términos del acuerdo que alcanzó en 2008 con el gremio de autores y la asociación de editores de EE UU. El pacto revisado, presentado el viernes por la noche ante el juez que lleva el caso, lima algunos de los aspectos más criticados por el Departamento de Justicia de EE UU, Francia, Alemania, el lobby Open Book Alliance (Microsoft, Amazon, Internet Archive…) y grupos de expertos, consumidores y usuarios. El principal cambio, según Google, es la limitación del ámbito de libros al que afecta el nuevo acuerdo: sólo aquéllos editados en la órbita del mundo anglosajón.

Para intentar aplacar las críticas lanzadas desde Francia y Alemania, el nuevo texto restringe el catálogo de libros que Google digitalizará sin previo aviso: serán sólo aquéllos publicados en EE UU, Reino Unido, Australia y Canadá, o que estén registrados en la oficina de copyright de EE UU. “A no ser que estén registrados en EE UU, cualquier libro del resto del mundo queda fuera del ámbito del nuevo acuerdo que se ha presentado al juez”, ha declarado por vía telefónica Luis Collado, responsable para España y Portugal del proyecto de Google Libros.

Google, pues, fracciona los tiempos en los que su proyecto se desarrollaría: acelararía el proceso en el mundo anglosajón y lo retrasaría (a la búsqueda de más apoyos y consenso) en Europa: “Vemos como una oportunidad perdida el limitar la cobertura internacional… hay muchos libros que no van a recuperar la visibilidad. Es una pena que todos esos libros no estén bajo el acuerdo. La intención de Google es comenzar a hablar con los editores europeos para intentar llegar a acuerdos más o menos similares al estadounidense. Esas conversiones comenzarán en las próximas semanas o meses”, ha dicho Collado.

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