Category: literatura


A los 70 años, falleció en la madrugada de ayer el escritor y sociólogo Rodolfo Fogwill. Su muerte se produjo por una afección pulmonar.

Fogwill nació en Buenos Aires en 1941. Comenzó a escribir tras una prestigiosa carrera como publicista y experto en marketing. Publicó ensayos y poesía. Fue egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, de la que fue docente y profesor titular. Publicó seis libros de poemas y tres colecciones de relatos, reeditados en Chile, España y Francia. También trabajó como directivo de publicidad y marketing.

En 1980 su cuento “Muchacha punk” ganó un importante premio literario y por un tiempo se dedicó exclusivamente a escribir. Entre sus libros están las novelas “Urbana”, “La experiencia sensible” y “Runa”.

En 1983 publicó su novela “Los pichiciegos”, que se centraba en la guerra de Malvinas. “Creo que es el mejor libro que he escrito. Fue una apuesta muy grande hecha en muy poco tiempo y acerté toda la apuesta. Corrí riesgos muy grandes en términos de postular ciertas cosas que funcionaron, que la gente entendió”, dijo en una entrevista con el diario español El País.

En 2003 ganó la beca Guggenheim y en 2004 recibió el Premio Nacional de Literatura por su novela “Vivir afuera”.  Se lo conoció también por sus dichos polémicos y su costado provocador. “Sé que todo lo que se dijo de mí lo provoqué yo. Y todo sirvió para venderme como autor, que actualmente ya no es vender libros al público, por lo menos en la Argentina, sino que tiene que ver con vender proyectos de negocio editorial a las editoriales”, indicó.

Según la crítica, Fogwill es “dueño de un estilo que se maneja con igual soltura en la ternura y en la ferocidad, y que no tiene quién le gane en su capacidad de intimidar, irritar, seducir, imponer respeto”. De él se ha dicho, además, que es “uno de los narradores más originales de América latina” y “un escritor violento y nato que debería ocupar el tan disputado lugar que dejó vacante Roberto Art” .

Fuente: La Capital

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La cascada de críticas al plan del buscador informático Google de digitalizar y explotar millones de libros online ha forzado que esta compañía revise los términos del acuerdo que alcanzó en 2008 con el gremio de autores y la asociación de editores de EE UU. El pacto revisado, presentado el viernes por la noche ante el juez que lleva el caso, lima algunos de los aspectos más criticados por el Departamento de Justicia de EE UU, Francia, Alemania, el lobby Open Book Alliance (Microsoft, Amazon, Internet Archive…) y grupos de expertos, consumidores y usuarios. El principal cambio, según Google, es la limitación del ámbito de libros al que afecta el nuevo acuerdo: sólo aquéllos editados en la órbita del mundo anglosajón.

Para intentar aplacar las críticas lanzadas desde Francia y Alemania, el nuevo texto restringe el catálogo de libros que Google digitalizará sin previo aviso: serán sólo aquéllos publicados en EE UU, Reino Unido, Australia y Canadá, o que estén registrados en la oficina de copyright de EE UU. “A no ser que estén registrados en EE UU, cualquier libro del resto del mundo queda fuera del ámbito del nuevo acuerdo que se ha presentado al juez”, ha declarado por vía telefónica Luis Collado, responsable para España y Portugal del proyecto de Google Libros.

Google, pues, fracciona los tiempos en los que su proyecto se desarrollaría: acelararía el proceso en el mundo anglosajón y lo retrasaría (a la búsqueda de más apoyos y consenso) en Europa: “Vemos como una oportunidad perdida el limitar la cobertura internacional… hay muchos libros que no van a recuperar la visibilidad. Es una pena que todos esos libros no estén bajo el acuerdo. La intención de Google es comenzar a hablar con los editores europeos para intentar llegar a acuerdos más o menos similares al estadounidense. Esas conversiones comenzarán en las próximas semanas o meses”, ha dicho Collado.

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El novelista, ensayista y traductor Francisco Ayala, decano de los escritores españoles y autor de una vasta obra que abarca más de ocho décadas, murió ayer a los 103 años en su casa de Madrid, informó la fundación que lleva su nombre.

Lúcido hasta el final, el autor de “El jardín de las delicias” falleció a consecuencia de un “debilitamiento” de sus facultades físicas, que se acentuó en las pasadas semanas después de la bronquitis que sufrió en agosto pasado, precisó el presidente de la Fundación Ayala, Rafael Juárez.

A sus 98 años, Ayala participó del Congreso Internacional de la Lengua en Rosario, el 17 de noviembre de 2004, cuando expresó: “He sido invitado a pronunciar unas cuantas palabras ante ustedes, y después de saludarlos quiero confesar que si me encuentro justificado para ello es porque a lo largo de una vida cuya duración se acerca ya al centenario mi ocupación constante, casi desde la primera infancia hasta estas postrimerías, ha sido con las palabras”.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestó que “la comunidad que habla, piensa y siente en español se ha quedado huérfana” con la muerte de Ayala, al que agradeció “103 maravillosos años de magisterio y sabiduría”. “Ayala fue la mirada lúcida de un país que no se resignó a enterrar sus mejores logros, incluso cuando la historia fue adversa. Allá donde estuvo supo sembrar la semilla y el deseo de libertad y justicia, a través de su fecunda obra literaria y de su compromiso democrático con la educación dentro y fuera de las aulas”, agregó.

La muerte de Ayala, último gran representante de la famosa Generación del 27, es la segunda gran pérdida de la cultura española en apenas 24 horas, ya que anteayer falleció el popular actor de cine y teatro José Luis López Vázquez.

Ayala, quien afirmaba que debía su longevidad a su curiosidad y a que nunca renunció a sus cucharadas de miel ni a un buen whisky, publicó más de 80 obras que lo convirtieron en un referente moral e intelectual del país.

Según el director de la Real Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha, Ayala “fue un referente de la convivencia y de la concordia”, ya que vivió “ajeno a todo rencor”. Para el poeta Luis García Montero, gran amigo del autor, “Ayala hizo la literatura más inteligente del exilio”.

Nacido el 16 de marzo de 1906 en Granada, en el sur del país, publicó su primer libro, “Tragicomedia de un hombre sin espíritu”, en 1925. Entre sus numerosas obras de narrativa y ensayo se destacan además “El hechizado” (1944), “Muertes de perro” (1958) y “El jardín de las delicias” (1971).

En su larga trayectoria, Ayala obtuvo numerosos galardones, entre ellos el Premio Nacional de Literatura (1983), el Premio Cervantes (1991) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1998).

Exilio argentino. Durante la Guerra Civil española (1936-1939), Ayala colaboró con la República, pero la victoria de las tropas del después dictador Francisco Franco (1939-1975) lo obligó a exiliarse en Argentina, país al que llegó después de un periplo por Francia, Cuba y Chile.

En Buenos Aires, donde residiría hasta 1950, se integró fácilmente gracias a sus antiguas relaciones con Jorge Luis Borges y su hermana Norah. En la capital argentina Ayala impartió clases de Derecho y Filosofía, fundó la revista “Realidad” y colaboró con el diario “La Nación”. Posteriormente, se trasladó como profesor a Puerto Rico, México y Estados Unidos.

En 1960, durante la dictadura, regresó por primera vez a España, pero no fue hasta 1976, al año siguiente de morir Franco, que se instaló otra vez en su patria, concretamente en Madrid. En 2006, en el centenario de su nacimiento, publicó el último tomo de sus memorias, tituladas “Recuerdos y olvidos”.

Fuente: La Capital